Quizás hayáis visto el programa de Cuatro El Último Superviviente. En él Bear Grylls, un SAS retirado del servicio activo, muestra las técnicas de supervivencia aprendidas en sus tiempos en esta fuerza de élite del ejército británico. No hay situación que se le escape; ya sea naufragando en la inmensidad del Oceáno Pacífico o perdido en la mitad de una frondosa selva de Sudamérica, el bueno de Grylls siempre parece salir indemne de la situación más desesperada.

Si os digo la verdad, aunque siempre me pareció un poco extraño que un tío pudiera estar realmente en una situación de vida o muerte con una cámara de por medio, me parecía que por lo menos hacía cosas lo suficientemente fuera del alcance de una persona cuerda normal como para tenerle cierto respeto. Al fin y al cabo la televisión es espectáculo puro.

Cual será mi sorpresa cuando hace un par de días leo esta noticia de el diario El Mundo: La gran mentira de ‘El Último Superviviente’ en la que no sólamente se confirmaban mis sospechas de que tan espectaculares hazañas no eran todo lo cercanas a la realidad de lo que se esperaría, (hay vídeo después del salto)

sino que:

[...] Se descubre el ‘pastel’. Un ‘pastel’ que estaba dando mucho dinero al ritmo que ganaba adeptos. Bear Grylls, famoso por sobrevivir en situaciones extremas, exagera y manipula su instinto de supervivencia.

‘El úlimo superviviente’ está de moda. El programa narra las peligrosas aventuras por medio mundo de un ex SAS (cuerpo especial británico). Un hecho que atrae a la mayoría, cuando realmente sólo estuvo 36 meses en el cuerpo. Es más, de ese tiempo, 18 meses fueron de baja por lesión.

Por si fuera poco, adjuntan un vídeo que deja a nuestro superviviente en mal lugar. Se supone que está atravesando un peligroso e inestable puente natural sobre una grieta volcánica en algún paraje abandonado de Hawai. Podéis verlo vosotros mismos:


Pues menudo superviviente. ¡¡Si hay una autopista a tan solo un par de kilómetros!!

Una rápida visita por su página de la Wikipedia, nos permite comprobar que no estamos ante un incidente aislado (genial lo del motel de Hawai cuando se suponía que estaba perdido en una isla desierta).  Así que será mejor que nos lo pensemos dos veces antes de creernos lo que aparece en la televisión.

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