Hace unas semanas, en el Irlanda-Francia algunos vieron en el gol con la mano de Henry una buena razón para implantar el uso de la televisión para arbitrar una jugada polémica. Poco tiempo después, Jenns Lehmann nos da otra idea de cómo modernizar el mundo del fútbol; porque de buena gana le hubiera gustado poder evitar echarse un meado ante cientos de miles de espectadores en mitad de un partido de Champions League si hubiera podido pedir un tiempo muerto para ir al baño como Dios manda.