El inglés que subió una colina pero bajó una montaña
Corre el año 1917. Los Estados Unidos de América intervienen en la que vendría a ser llamada como la guerra que habría de acabar con todas las guerras; en el Este los ecos revolucionarios restallan con virulencia… En estos convulsos tiempos tiene lugar nuestra historia, quizás no tan señalada en los libros de historia, pero no menos épica sin duda.
Gales siempre ha sido un lugar pintoresco desde, bueno, desde que ha tenido a bien llamarse como tal. Su ondulada orografía, y el carácter isleño de su situación geográfica hacen de esta tierra de las más inhóspitas del Reino Unido, forjando el carácter de sus gentes generación tras generación.
Debido al esfuerzo bélico son pocos los jóvenes que pueden disfrutar del bucólico paisaje local, puesto que la mayoría se haya luchando por los campos de trincheras de Europa, o bien trabajando 24 horas al día / 7 días de la semana en las minas de carbón de la zona. Son tiempos duros, en fin, para los galeses.
En esta especie de calma tensa, la pequeña localidad de Ffynnon Taf vivirá un acontecimiento que la pondrá definitivamente en el mapa, y nunca mejor dicho.

Gales
Siguiendo el expreso mandato del Rey, dos cartógrafos ingleses se encuentran realizando mediciones de la geografía galesa con el contenido de actualizar la vetusta información topográfica que de ellas se tenía. En tiempos de guerra, no es desaconsejable, en fin, conocer bien tu propia casa.
Con este cometido en mente, los anglos y sus utensilios hacen escala en nuestra Ffynnon Taf, con el objetivo de dejar constancia de la altura de la montaña que los locales conocen con el nombre de Garth.
Una vez seguidos los procedimientos, guardados escuadra y cartabón, los brits tienen claras sus conclusiones, Garth es sin duda una colina y no una montaña, puesto que no mide los 1000 pies necesarios para ser considerada como tal.
Tal noticia es recibida con estupor en Ffynnon Taf. ¿Garth una mísera colina? ¿Acaso no está tan claro como el sol del mediodía que se trata de una montaña? ¿Quizás incluso la más alta de todo Gales? Exigidas son nuevas mediciones, puesto que es obvio que no puede tratarse más que de una equivocación, lamentable, pero equivocación al fin.
Para sorpresa de todos sus habitantes, los resultados de nuevas mediciones no dejan lugar a duda; Garth no es más que una ligera ondulación que apenas puede llamarse colina.

La construcción del túmulo en Garth
Desolados, los habitantes de Ffynnon Taf llegan a la conclusión más obvia: si la montaña no va a Mahoma, Mahoma irá a la montaña. Garth será montaña.
Se iniciaron así una serie de trabajos de los que será partícipe todo el pueblo. Subiendo la montaña, una hilera sin fin de cubos de tierra, cargados por las mujeres, hombres y niños de Ffynnon Taf, intenta acercar un poco más Garth al cielo. O al menos los pies necesarios para ser considerados montaña y como resultado aparecer en el mapa.
Tras unos intensos días de trabajo, se pide que los ingleses realicen nuevas mediciones, seguros, esta vez sí, de que el túmulo construido convertirá a Garth en una montaña de pleno derecho.
En efecto, los trabajos de medición arrojan el dato esperado: 1002 pies. Y Garth se convirtió de nuevo en montaña.
Desde entonces, cada año, se conmemora en Ffynnon Taf el acontecimiento que cambió la historia del pueblo. El día en que un inglés subió una colina pero bajó una montaña.
Nota: Esta historia está basada en un episodio real. Basado en el mismo hay una película de 1995 del mismo título que esta entrada, que recomiendo ver si tenéis alguna tarde libre.
Bibliografía: Englishman Who Went Up A Hill – Backsights Magazine
| Imprimir artículo | Este artículo fue publicado por Phelan el 8 junio, 2010 a las 2:15, y está archivado en Sin categoría. Sigue las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio. |


hace 1 año
Me encanta esta historia, por huevos que esto va a ser montaña xD, tengo que ver esa peli, oí mucho hablar de ella pero nunca la ví.
hace 1 año
Es que lo de las montañas en Inglaterra y Gales no es cuestión de broma. Conduces kilómetros y más kilómetros y lo único que encuentras son colinas. Incluso lo que ellos consideran montañas para alguien que conozca un poco la geografía española no son más que montículos… Tener algo que sea considerado una montaña tiene muchísima importancia en la cultura de estas naciones.